Hermandad de la Aurora

Obra
social

Nuestra iglesia

Obra social

La sociedad con su pulso cambiante,  marca el devenir de la vida que quienes la componen, a veces de manera vertiginosa y traumática. Nuestra hermandad ha sufrido de esta manera el azote de la crisis sobre todo en los presupuestos que se maduraron para un trienio que invitaba al disfrute de las Vísperas de la Coronación Canónica de María Santísima de la Aurora, para cuyo proyecto social la corporación se puso en manos de nuestro Arzobispo, Monseñor Martínez Fernández quien sugirió la ayuda a la construcción de unos salones parroquiales en Asiut, Egipto. La hermandad se encuentra familiarizada con la ayuda a comunidades cristianas en países en vías de desarrollo, ya que nuestro querido párroco, D. Javier Alaminos ha solicitado en numerosas ocasiones nuestra ayuda extraordinariamente, es decir, fuera de nuestra dotación habitual a la parroquia, para ayudar a Guatemala, donde él fue misionero La idea pues de la ayuda a Egipto era bonita y requería de una provisión de fondos que en aquel momento era posible desembolsar, pero el día a día de nuestra sociedad dispuso otra cosa.

La grave crisis económica en la que nos hemos visto inmersos, añadida al desprendimiento de tablas en el interior de nuestra sede canónica, que supuso su cierre cautelar, han cambiado las prioridades y han obligado a diversificar las necesidades.

De un lado, la obra social ordinaria que la hermandad llevaba a cabo con la parroquia en las campañas anuales de navidad y cuaresma han debido de prolongarse y aumentarse muy significativamente, en atención a la detección de auténticos dramas familiares, que a nivel particular, y parroquial se nos han ido presentado. Familias sin recursos que, de la noche a la mañana se han visto literalmente sin sustento no sólo económico, sino también alimenticio.

Estas necesidades no son de un día, y no son plato de buen gusto para el que las padece. Desde la Vocalía de Caridad ha habido un interés por paliarlas con la más absoluta discreción. La prioridad es repartir  para poder  llegar a muchos, sin querer poner nombre y apellidos a cada ayuda puntual. Fue esta una iniciativa de la hermandad que quedaba pendiente del refrendo de nuestro Arzobispo. D. Francisco Javier, quien al conocer las acciones que la hermandad viene realizando no pudo por más que felicitarla y animarla a seguir en este camino sin que «Sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda«. De esta manera, y con la bendición del Ordinario, la Obra Social se ha convertido en un plan integral de carácter y dotación continuados, que no obedece a esquema preconcebido, publicidad o promoción, sino que, como la sociedad misma, va evolucionando conforme las necesidades lo requieren.

Con todo, existen ayudas puntuales que, casi sin pretenderlo, y ante la lógica demanda de información a este respecto por parte de los medios, o por la necesidad de publicitarlos para realizar cuestaciones multitudinarias o una concienciación pública, han trascendido.

En este ámbito situaríamos la ayuda a la Congregación de las Hermanitas del Cordero, quienes tuvimos la oportunidad y la suerte de conocer hace años, cuando se establecieron en nuestra parroquia de San José. Su afán de servicio, su alegría y simpatías innatas y su entrega total al servicio de Cristo y su misión en el barrio calaron hondo en nuestro corazón. No dejábamos de preguntarnos como es posible que su limosneo, su atención impenitente a los más desfavorecidos y su duro día a día se podía sobrellevar con tanta fe, felicidad, sencillez y confianza en la providencia. De este modo, y en atención a la labor social tan importante que desarrollan, no pudimos más que colaborar con la construcción de su «Pequeño Monasterio» como a ellas les gusta llamarlo, y de esta manera podemos decir que en la calle Paz, su sueño de dedicación se instaló en Granada, para quedarse.

Siguiendo la línea de colaboración con instituciones benéficas en el marco de la situación de necesidad creciente en nuestra ciudad, la providencia situó en nuestro camino a la Asociación Pro Necesitados y Excluidos de Granada ( ASPRONEX ), que sin ser de carácter religioso es ejemplo igualmente de desvelo por los que menos tienen. Varias colaboraciones específicas, unidas a la promoción de esta asociación serían las acciones realizadas junto a ellos, aunque en nuestro ánimo pesa el no haber podido llegar más allá materializando un proyecto mayor que empezamos a idear, antes de que nuestra sede canónica demandara nuestra preocupación y provisión de recursos más inmediatos.

Quizás una de las acciones más conocidas, en virtud de la publicidad de que se dotó por la necesidad de proveer fondos de manera ágil, fue la campaña «Todos Somos Pedro López». Dado que a nivel mediático tuvo una importante repercusión y que, al fin y al cabo, es a su vez una acción puntual con una familia a la que se le presentó una necesidad, tampoco en esta ocasión está en el ánimo de la hermandad sacar «rédito publicitario» a esta colaboración. Tan sólo citar que fue la primera acción importante en el ámbito de la Obra Social de la Coronación, y que la cofradía y la familia de este hermano agradecen grandemente toda la ayuda que muchas personas generosamente dieron para este fin.

Se ha sacado a colación en varias ocasiones el problemático asunto del cierre de nuestra sede social, la iglesia de San Miguel Bajo. Un duro golpe. Por un lado, porque de la noche a la mañana se dio al traste con toda la inversión que ha supuesto ir arreglando y adecentando la sede desde que la hermandad se instaló en ella, ya que su cierre cautelar la deja sin culto, visitas y, en definitiva, vida. Pocos recursos sacaba la hermandad en concepto de colectas o venta de recuerdos, pero en cualquier caso, estos se han perdido, y lo que es peor, el culto a nuestros titulares se ha desplazado hacia San José. A Dios gracias, la acogida de la parroquia a la hermandad ha sido excelente, pero pesa en la hermandad la inevitable sensación de exilio debido a causas ajenas a nuestra voluntad.

Lo que estaba meridianamente claro desde que aconteció el suceso es que la hermandad iba a emplear todo su esfuerzo en dar una salida lo más urgente posible a esta penosa situación. De esta manera ha sido constante la solicitud de nuestra parte para que se realizasen los informes pertinentes, se movilizasen los técnicos oportunos y trámites se cursaran con agilidad. Básicamente, la obra consiste en el levantamiento de todas las cubiertas de la iglesia para su sustitución por otras adecuadas que cumplan las medidas de impermeabilidad y seguridad de actuales. Paralelamente a esto, se arreglará el techo de la sala de reuniones que se ubica a la izquierda del presbiterio, que en la actualidad se encuentra apuntalada por seguridad y se restaurará el artesonado mudéjar del primer cuerpo de la nave central, afectado también de humedades. Para acabar, se arreglará un alero desprendido de la parte trasera y se eliminaran las humedades que desde hace años afectan desde el huerto de Santa Isabel la Real hacia la nave derecha de la iglesia.  El presupuesto aún no está cerrado, pero es de un costo altísimo, de todo punto fuera de las posibilidades de la hermandad. Pese a este hándicap, la obligación de nuestra corporación sigue siendo, como desde hace tantos años, velar por este templo, símbolo de la devoción y la raigambre del barrio con su Titular Mariana, por lo que es evidente es que la hermandad va a participar de manera activa en el sufragio de esta gran obra. Es pues este esfuerzo un compromiso con la feligresía, con la historia misma de la hermandad y el barrio  y con la restauración del patrimonio histórico-artístico del Albayzín.

Todas estas acciones y compromisos pasan por un necesario plan de austeridad al que la hermandad se ha tenido que acoger, vistas las circunstancias. Han quedado en el camino algunos grandes proyectos que, para mayor gloria y dignidad, de Nuestra Sagrada Imagen en un acto de estas características, se barajaron en la fase de estudio de las incorporaciones patrimoniales. Y no sólo en la renuncia de estas adquisiciones se ha pretendido dar cuenta de esta moderación, sino también en la supresión de los alquileres de hábitos, en la bajada de precios de depósito o en la congelación de las cuotas anuales, sino también en no articular ningún método de recaudación extraordinaria mediante cuotas para la coronación o similares. En su lugar, todas las adquisiciones patrimoniales de carácter extraordinario, con la única excepción de la propia corona,  dependen en exclusiva de las donaciones particulares, siempre con el compromiso de ceder una parte a la Obra Social. Con todo ello se ha perseguido estar con las necesidades de los hermanos, la adecuación y sensibilidad con las economías familiares y la búsqueda de su participación en las vísperas de la coronación, aun en detrimento de los ingresos que en circunstancias normales se habrían solicitado para dotar a este acontecimiento del fasto que sin duda todos desearíamos.

Estamos en manos de la providencia y de la generosidad de quienes en conciencia se puedan permitir echarnos una mano en este plan integral de la Obra Social que estamos llamados a cubrir para dotar esta coronación de verdadero espíritu evangélico y misionero. Sea todo por devoción a María Santísima en su Albayzinera advocación de Aurora, y apelando a su inmensa caridad en la veneración que le profesamos.